sábado, 9 de septiembre de 2017

Pulso firme y mano dura con los traidores.


Lo que está pasando en Cataluña exige la intervención inmediata del Estado de Derecho, que es el garante de la Democracia.
No nos dejemos engañar. La urna no vale más que la ley. Es fácil de entender: lo mismo que no se puede votar el exterminio de los antisistema, no se puede votar la independencia de una comunidad autónoma española.
Y tristemente hay que recordar otra obviedad. Hay dos tipos de sublevaciones: la de los demócratas contra un régimen totalitario y la de los totalitarios contra una democracia.
La insurrectión que comandan Junqueras, Forcadell y Puigdemón es del segundo tipo. Por tanto, no hay que tener ningún complejo a la hora de neutralizarla; de aplastarla.
Los demócratas somos nosotros. Ellos son los sátrapas pesetero-separatistas que intentan imponer un proceso de secesión ilegal enarbolando urnas tramposas.